viernes, 20 de abril de 2018

Sin trincheras ni munición

Me metí en tu trinchera olvidando la munición,
te declaré una guerra de besos, 
sin armas,
sin dudas,
nosotros.

Bajé la guardia descansando en tus brazos,
te entregué mi bandera y alcé la nuestra,
no existían los enemigos,
así que me fui desnudando.

Te enseñé mis heridas,
mis miedos,
me hice vulnerable ante tus ojos,
pero eras tú,
no había problema.

Empecé a construir a tu alrededor,
poniendo mis tesoros a tus pies,
y pintando mis sueños con tus manos.

Entonces llegaron las balas,
de repente nuestra trinchera perdía su color,
pero estábamos los dos,
no había problema.

Pero un día desperté y ya no estabas,
te llevaste mis tesoros y mis sueños,
e hiciste grandes mis fantasmas. 
Todo lo que había construido se vino contra mi,
y todo llevaba tu nombre.

Y ahora no temo el dolor ni el rencor,
no me preocupan las heridas que me dejan sangrando,
ni los recuerdos que llevan tu olor.

Me preocupa no saber olvidarte,
no recuperar todo lo que te di,
ya que mis tesoros están grabados con tu nombre,
y mi corazón viviendo en tu maleta.

martes, 17 de abril de 2018

No te marches todavía

No te marches todavía,
aún no sé cómo transformarte en un recuerdo,
entiende que puse tu nombre a mi vida,
y que tu ausencia me vacía todo el cuerpo.

No te marches todavía,
aún te siento en las palmas de mis manos,
olvida el pasado y sus heridas,
y busca tu futuro entre mis brazos.

No te marches todavía,
no sin sentir que lo hemos intentado,
que nuestros sueños no eran utopías,
que somos más fuertes cuando estamos al lado.

No te marches todavía,
recuerda todas las sonrisas y los abrazos,
no trates de ver una sequía,
donde siempre ha habido un mar esperando.

No te marches todavía,
no dejes que los miedos te corten las alas,
echa de tu mente esa duda que paraliza,
y cuenta conmigo en todas tus batallas.

martes, 3 de abril de 2018

Morir por salvarte, por salvarnos

Nos lanzamos al vacío sin saber bien dónde teníamos las alas,
al principio era sencillo, estabamos en el aire,
pero empezamos a coger velocidad,
nos entró vertigo,
tú volabas en un sentido,
y yo tenía otra ruta de viaje.

Eramos como dos planetas decididos a orbitar,
pero desconociendo los ejes que teníamos en común.
Yo estaba acostumbrado a una atmósfera en la que tú te ahogabas,
Y yo no conseguía entender tus satélites.

Nos juntamos como dos gotas de agua,
fluíamos,
nos dejábamos llevar,
juntos éramos más grandes.
Pero entonces empezaron a aparecer los afluentes,
nos separábamos, 
nos diluíamos
nos evaporábamos
y parecía que no había solución.

Así que fue al perderte cuando te encontré,
fue cuando te alejabas cuando lo vi.
descubrí que moría un poco con cada paso en otra dirección,
descubri los tatuajes en mi pecho con tu nombre,
descubrí que no me importaba morir por salvarte, por salvarnos.
descubrí que eras un veneno en el que me quería ahogar.
descubrí que eras un lenguaje que me moría por aprender,
para entenderte,
para cuidarte,
para amarte,
para hacerte feliz.

Así que tome una decisión,
buscar cualquier punto en común,
y plantarme ahí.
Aferrarme con mi bandera,
dispuesto a luchar y vencer,

o morir en el intento.

martes, 6 de marzo de 2018

El color de tu ciudad

No sé en que momento pasamos de buscarnos a encontrarnos.
Pero si sé que a ese momento le podía llamar hogar.

Recuerdo que me invitaste a tu ciudad,
me dejaste mirar por tus ventanas,
pasear tus calles 
y quedarme a vivir.

Yo hice un pequeño jardín de dos,
para que pudiesemos ser uno,
y tú,
sin soltarme la mano,
te tumbaste a mi lado a descansar.

Plantamos sueños y sembramos alegría,
y cuando llegaban las tormentas,
en vez de huir,
nos mirábamos a los ojos,
y eso bastaba.

Empecé a acompasar mi vida a la tuya,
y poco a poco iba confundiendo mis manos con las tuyas,
hasta el punto 
en el que al hablar de mi, 
siempre lo hacía con tu nombre

lunes, 5 de marzo de 2018

Lo reconozco

Lo reconozco,
aún tiemblo cuando la veo,
y es que,
¡cómo no temblar!
si ella lo es todo..
todos esos girasoles que apuntan a mi sol,
todas esas cuerdas que me mantienen cuerdo,
e incluso esas tormentas que me hacen quererla más.

Lo sé,
ella es un caos,
pero me derrito viéndola luchar,
viéndola maldecirse cuando la caga,
cuando se olvida de algo,
o cuando se propone hacerlo mejor,
pero es que tiene esa forma tan perfecta de olvidarse,
que cuando me dice "lo siento" sólo puedo abrazarla.

Lo reconozco,
yo también tenía miedo a amar,
a acercarme a alguien sin blindajes,
a saltar sin paracaídas,
pero es que ella lo hace tan fácil..
Ya que cada vez que ve mi cementerio,
aquellas ruinas que me hacen fragil e indefenso,
ella sonrie,
sólo sonrie y eso basta.
Me coge de la mano,
y el cementerio se vuelve una fiesta,
se revisten las ruinas de oro,
y los fantasmas dejan mi cuerpo.

Lo sé,
el amor no se mide con palabras,
y es que con ella los silencios cobran sentido y significado,
podemos mirarnos y no hablar,
simplemente estar,
los dos, 
juntos.

Lo reconozco,
nunca seremos la pareja de moda,
pero en mi pelicula ella siempre es protagonista,
y es que me gusta verla vivir,
plantarle cara al viento,
agobiarse y volver a resurgir,
verla desvivirse por la gente, porque todos son importantes,
pero al final del día volver a mi,
pidiéndome un hueco en mis brazos,
sin saber que no tengo sólo un hueco,
sino que ella es dueña de todo.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Ojalá tú

Ojalá nunca llegue nuestro último abrazo,
ojalá tu nombre no se vaya de mi boca,
ojalá juntos formemos un espacio,
en el que estar juntos es todo lo que importa.

Ojalá pueda reventar de un soplido la distancia,
ojalá sepa diluir todos tus miedos,
ojalá que en cada encuentro tu fragancia,
se quede para colorear cada uno de mis sueños.

Ojalá aprenda a pintarte en el cielo,
ojalá aprenda a amarte despacio,
ojalá que cada vez que caigas al suelo,
me encuentres a mi sujetándote la mano.

Ojalá descubra cómo besarte el alma,
ojalá me enseñes lo que te emociona,
ojalá volar contigo en la calma,
y en la tormenta nunca dejarte sola.

jueves, 8 de febrero de 2018

Vértigo

Siempre había sido adicto a los amores suicidas,
a una piel donde estrellarme,
a unos labios que me emborracharan,
y a unos ojos que me hicieran temblar.

Siempre me había gustado vivir al borde del abismo,
en esa fina línea,
entre el amor y el desamor,
entre la razón y la locura,
buscando sentirme vivo,
pero muriendo en cada intento.

Siempre había buscado una chica con electricidad,
me quisiera o no me quisiera.
Y sin embargo,
a las chicas que eran hogar y dulzura,
que sabían a domingo y a libertad,
a esas siempre las acababa descartando...

Pero eso se acabó porque te he encontrado,
y he conseguido morder el cielo con los labios.

Pero eso se acabó porque te tengo a mi lado,
y tu amor es tan humilde,
tan mío,
y tan nuestro,
que tengo vértigo al saber que yo soy tuyo.